miércoles, 6 de junio de 2012

POR UN TRIBUNAL DE GILIPOLLECES


Hace casi una década los monos realizamos un cortometraje, El próximo lunes, del que podría decirse que fue tan sobrevalorado por sus autores como infravalorado por el resto del mundo, conformando una reacción bastante equilibrada. Era una historia de periodistas drogadictos, accidentes de coche, generadores eléctricos robados, viajes en el tiempo, música de Hombres G y científicos locos. Todo muy intelectual y sosegado, como pueden ver. Uno de aquellos científicos locos, de hecho el científico loco más importante del cortometraje pues se trata del científico loco que acababa de inventar una droga que permitía viajar en el tiempo aunque fuera sólo un poquito y se la presentaba al resto de científicos locos en un congreso sobre viajes espaciotemporales, aquel científico loco, decíamos, estaba interpretado por el cantautor Javier Krahe. Hoy en día, Javier Krahe está de actualidad porque la Justicia Española, esa cosa, va a juzgarle por un cortometraje satírico que rodó de forma amateur 40 años atrás y en el que un joven Krahe explicaba “como cocinar un Cristo al horno”.
Hay voces que ya apuntan a la Justicia Española como la gran culpable de que estemos como estemos y no vamos a ser los monos quienes contradigamos tal afirmación, pues si existe un ente que debiera haber monitorizado el comportamiento de políticos, banqueros y demás pillastres, ese es, precisamente, el poder judicial y lo cierto, y a la vista está, es que no lo ha hecho demasiado bien. Pero no pretendemos criticar el comportamiento judicial sino proponer mejoras. Y una de estas mejoras, enfocada al adelgazamiento de colas y aligeramiento de procesos y costes judiciales, sería crear algo así como el Tribunal de Gilipolleces. Un Tribunal de Gilipolleces donde se juzgarían todas aquellas denuncias que un juez pueda, en base a las leyes, admitir a trámite (todo el mundo tiene derecho a  poner una denuncia, por muy gilipollas que sea ésta) pero que, por su propia naturaleza, esas denuncias puedan clasificarse dentro de la categoría jurídica de Gilipollez. Así, el Tribunal de Gilipolleces se encargaría de la denuncia a nuestro científico loco, de todas las denuncias que se ponen entre ellos los periodistas del corazón y los concursantes de Gran Hermano o de las denuncias de asociaciones fascistas, dementes o simplemente gilipollas. El objetivo de esta reforma judicial sería reducir el mal uso de la justicia al tiempo que se sigue garantizando ese uso para todo, aunque separando el grano de la paja. De este modo se evitaría, por ejemplo, que a cualquier hombre de bien le toque esperar dos años para que sea tramitada su denuncia sobre un despido improcedente o una agresión a manos de un portero de discoteca, y que ese retraso sea debido a que delante de él van tres denuncias de Paquirrín y dos de la Falange Española. Seamos serios. Además, las sentencias del Tribunal de Gilipolleces serían sentencias gilipollas, en consonancia con las denuncias, del estilo de “escribirá en la pizarra cien veces no llamaré cornuda a Belén Esteban” o “la próxima vez que cocine un ídolo religioso, de la religión que sea, lo cocinará a la plancha y macerado con chimichurri”.  

[columna publicada el 06/06/2012 en el diario Levante]

 

6 comentarios:

Quasi Modo dijo...

Hola amigo

Pude ver el corto, inmejorable trabajo
Que artistazo!

Suerte Javier

Asesino Cosmico dijo...

al ministro no habría que tocarlo, gallardón puede ocuparse con total solvencia del nuevo departamento. carlos dívar también nos vale. y la forma de escoger a los miembros del tribunal supremo también cuadraría... igual al final lo que hay que buscar es gente para el otro departamento, el serio.

Quasi Modo dijo...

Por candidatos no será,... hay la gana

Los del serio, ya más desahogados de gilipolleces, que se tomen unas vacaciones

Doctor Dédalo dijo...

total, como aquí de serio no ocurre nada, igual nos sale hasta barato

Asesino Cosmico dijo...

señores monos. javier krahe ha sido absuelto. ¿por qué no hablan ustedes, en su próxima columna, en favor del exilio de don mariano rajoy a mogadiscio, a ver si también se cumple?

Doctor Dédalo dijo...

y la buena gente de mogadiscio, ¿qué hará con ese registrador de la propiedad?