Cuando vemos una película o leemos un libro acerca de la Edad Media o
cuya acción se sitúa en la Edad Media, tenemos que efectuar un
verdadero acto de fe para resolver que lo que leemos o vemos está
ocurriendo cronológicamente después de las películas o los libros acerca
de la Antigua Grecia o de la Roma Imperial, por poner dos ejemplos. De
hecho, si no hubiésemos recibido clases de historia durante la
adolescencia, probablemente deduciríamos que los griegos y los romanos,
con su ciencia, su filosofía y su democracia, con sus blanquísimas togas
y sus lustrosos cascos de cepillo, vienen después de la zarrapastrosa,
caciquil y enfermiza Edad Media. La civilización occidental progresaba a
buen ritmo hasta que llegaron los del medievo, a quienes no se les
ocurrió otra cosa que empezar controlar el progreso científico y social
en pos de sus respectivas religiones y ese fue el principio de un parón
que duró la friolera de un milenio. Y suerte que a la Edad Media la raza
humana llegó con mucho avanzado gracias a las civilizaciones
anteriores, en cuanto a rutinas e infraestructuras, pues si por aquella
gentuza fuese, nos hubiéramos extinguido devorados por los piojos. No es
descabellado conjeturar que, siguiendo la progresión del Hombre hasta
entonces y si no llega a ser por la Edad Media, allá por el siglo XIII
hubiera habido wifi en cada almena de cada castillo y, en consecuencia,
hoy en día nuestros coches serían naves espaciales y nosotros
inmortales. Pero claro, si arrojaban a científicos a la hoguera por
atreverse a afirmar que, ¡oh!, la Tierra no es centro del Universo, no
estaba el horno como para anunciar que has inventado el iPhone 5.
Tampoco cuesta pensar que tal vez a la Edad Media llegaron los planos
del primer avión, el cinematógrafo o la penicilina, pero decidieron
quemar aquellos papeles diabólicos. No nos dejaron nada de provecho, su
aportación más representativa para la civilización occidental fue el
mangual, que es esa sofisticada arma consistente en un bastón atado
mediante una cadena a una bola de hierro con pinchos; ese era su
concepto de progreso. Esto nos sirve para comprender que el único
progreso válido es el progreso de los seres humanos, cualquier otro
progreso debe supeditarse al nuestro, por eso puede decirse sin miedo a
equivocarse que la Edad Media fue un verdadero asco.
Atravesamos
un momento en el que, tras siglos de progreso, se vislumbra una nueva
edad oscura. Una edad en la que el mayor progreso sería no perder lo
progresado. Porque nuestras autoridades, ofuscadas por gráficas
coloridas y deslumbradas por diapositivas animadas, no comprenden o no
quieren comprender que el único progreso válido es el progreso de los
seres humanos. El crecimiento económico no significa nada sin dignidad,
ni siquiera los avances científicos sirven sin dignidad, y resulta
zoológicamente difícil de explicar que el homo sapiens haya llegado a
dominar el planeta y a inventar maravillas del calibre del helado de
yogurt o el radiodespertador como para verse ahora esclavizado por unas
leyes artificiales que unos cuantos, muy pocos, ejemplares de homo
sapiens diseñaron y que sólo a ellos benefician. No es algo que,
analizándolo fríamente, tenga mucho sentido pero, mientras tanto, vayan
ustedes peinando al caballo y afilando la lanza.
[columna publicada el 08/05/2012 en el diario Levante]
8 comentarios:
caballo ya tengo uno, me tendré que comprar una lanza.... eso donde lo venden? el pepo tendrá ? ....
en la edad media había ostras? y cava?
y se bebía a morro y se comía con las manos
No me veo a los punkies del siglo XII mamando miembros de Kreator y Motorhead.
en la edad media eran más perroflautas
también se inventaron la armadura, que es un pedazo de invento.
y muy práctico, si señor,
estoy de acuerdo , doctor, en la edad media eran un perroflautas de cuidao...que si hoy feria mediebal .. que si mañana sopar pa i porta....
o sea que los tiempos oscuros a los que nos lleva mariano están llenos de gracia y donaire
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