Cuando en uno de esos entretenidos programas televisivos vespertinos mandan a un reportero hasta cualquier barrio periférico de una gran ciudad para cubrir un suceso, por poner un ejemplo, una abuela que haya matado a su vecino clavándole un destornillador oxidado en la oreja porque se le coló en la panadería, siempre, en todos los barrios periféricos de todas las ciudades de todos los canales del mundo, siempre hay otro vecino que, al preguntarle si durante los días previos notó o vio algo de lo que pudiera deducirse el desgraciado suceso, dice mirando a cámara “uy, quite, quite, aquí no habíamos notado nada raro, ¿en qué canal sale esto?”. Pues eso mismo nos va a pasar a nosotros con el tema éste del juez Garzón. En serio, nos lo ha advertido el adivino favorito de los monos, Sandro Rey, quien, recuerden, ya nos anticipó la semana pasada el veredicto del juicio de los trajes.
Y es que, independientemente de que proceda o no, legalmente hablando, juzgar a Garzón, no hay forma decente de vender este juicio en el extranjero, por más que lo intentemos resulta francamente difícil de explicar en el siglo XXI. Así pues, la premonición de Sandro (y hay que decir que hasta ahora no se ha equivocado) es que el país que nos va a sacar los colores va a ser un país sudamericano (por afinidad cultural, flujo migratorio y también por agradecernos aquel proceso a Pinochet), concretamente algún juez sudamericano va a meter el dedo en la llaga del franquismo, una llaga llena de pus que nosotros pretendimos curar con una tirita y que ya huele y amenaza con gangrenarse y obligarnos a amputar y lo que va a pasar, decíamos, es que ese juez sudamericano va a aplicar alguna obvia norma internacional de justicia y de defensa de los derechos humanos y nos van a poner la cara roja de vergüenza ante el mundo entero y lo que va a pasar también es que nosotros, al principio, despreciaremos a ese juez sudamericano y a todo lo sudamericano y extranjero en general por meterse en nuestros asuntos y basándonos en nuestra supuesta superioridad económico-cultural (lo del primer y segundo mundo, ya saben) pero en realidad no nos estaremos dando cuenta de que, a nivel global, Sudamérica ya habrá rebasado o al menos igualado económicamente a Europa y a ojos de los tribunales internacionales serán ellos los desarrollados y nosotros los subdesarrollados fascistas o los burros que no se atreven a solventar su propia historia, según el bando escogido, y, finalmente (tomen aire), lo que va a pasar es que un reportero de la NBC o de la Fox o de la BBC o de Al-Jazeera llamará a nuestro timbre y nos preguntará qué narices estamos haciendo juzgando al juez y no a los criminales y nosotros responderemos, con el batín puesto y cara de acabarnos de levantar: “uy, quite, quite, aquí no habíamos notado nada raro, ¿en qué canal sale esto?”.
[columna publicada en el diario Levante el 01/02/2012]
6 comentarios:
y para cuando un juicio como dios manda a los mas ladrones del país .. a esos que domingo si y miércoles también nos roban a todos los españoles sin dejar títere sin cabeza , delante de las cámaras , delante de nuestras narices y delante de todo el mundo entero ...
cuando nos daremos cuenta ? cuando lleven ya 6 copas de europa ganadas , haciendo tripelete cada año?
vamos hombre ya esta bien ... por favor ...
a mi antes me solia gustar el fútbol .. pero esa palabra tan bonita y centenaria que tantas guerras paso, hace ya unos años que murió ... y ahora se llama teatro y mamarrachada... por que eso es ahora el fútbol una mamarrachada.....
me gusta mas esta casa es una ruina.....
me gusta esa película
estas navidades la han vuelto a poner...
a mí ahora el esquí tampoco me gusta, me gustaba cuando teníamos a blanca fernández ochoa
a mi los ochoas solo me gustan dentro de una aceituna
ochoa era un esquirol
os he contado que tengo un caballo? se llama paco ochando ... no se dedica al esquí ni se pincha ...
Publicar un comentario en la entrada