miércoles, 8 de febrero de 2012

GONZÁLEZ & GONZÁLEZ

La más impepinable consecuencia de que Rubalcaba haya sido elegido el pasado fin de semana como líder del Partido Socialista es que hasta el 2024 (calculamos los monos a ojo), como poco, este país no va a tener un presidente que hable inglés con fluidez o que no tenga barba o que sea mujer. Nos esperan unos años muy “frescos” y “apasionantes” en el circo político, pues que escuchar el nombre del presidente del gobierno o del principal opositario provoquen ganas de bostezar en tres de cada cuatro españoles es justo lo que hace falta para generar ilusión en la ciudadanía (encuesta realizada en la puerta de un bar de polígono tras el almuerzo), como ellos no se cansan de repetirnos. Cierto es que algo mal habrá hecho la tribu de los chaconianos para merecer esto, porque, en una situación de crisis interna y externa como la actual, donde la necesidad de renovación de su partido era y sigue siendo obvia, dejarte mojar la oreja por un señor de sesenta tacos que ha estado en los dos gobiernos socialistas anteriores es (y esto no deja de ser una humilde opinión simiesca) un estrepitoso ridículo. Pero de todo lo acontecido en el congreso socialista de Sevilla, lo que más impacto nos ha causado a los monos no es que al recién elegido Rubinho se le llene la boca de cosas izquierdosas que le gustaría llevar a cabo cuando ha tenido dos legislaturas enteritas a su disposición para proponer al menos alguna y nos hemos quedado todos esperando. Ni tampoco es que a Jorge Alarte se le notase notablemente incómodo al sorprenderse a sí mismo en el bando ganador, acostumbrado y acomodado como está él a palmarla, no vaya a ser que ahora deje de pasar desapercibido con lo a gustito que se está así, viéndolas venir. Pero no, no es nada de lo anterior. Lo francamente asombroso y digno de Cuarto Milenio es el modo en el que, dicen, se decidió el asunto. No quién ganó sino cómo lo hizo. Parece ser que fueron (agárrense) Felipe González y Alfonso Guerra quienes decidieron el futuro del partido socialista la noche anterior entre corrillos, llamadas telefónicas y visitas a habitaciones ajenas con pijama y zapatillas de andar por casa. No es broma. Ni siquiera fue Zapatero, no, fue ¡Felipe González Márquez! y ¡Alfonso Guerra González! Los genuinos, no sus hijos ni dos tipos que se llaman igual. El calendario marca el año 2012, cuando según los mayas esto está a punto de acabarse ya, y todavía tenemos que aguantar a estos dos señores andaluces y a sus pajes territoriales históricos fagocitándose a lo que supuestamente debiera ser la izquierda moderada española. Esperamos que les aproveche. Total, a ellos les da igual el futuro.


[columna publicada en el diario Levante el 8/2/2012]




3 comentarios:

Asesino Cosmico dijo...

es que lo que decían los mayas es eso, lo que pasa es que a nosotros nos parece que el apocalipsis tiene que llegar necesariamente en forma de fuego y dstrucción y nubes tóxicas de humo, pero no, la cosa irá más poco a poco

Doctor Dédalo dijo...

si, va a ser lento y pesado, como una digestión de una engravà en agosto

spi ju dijo...

nosotros los monos terrestres de la alianza popular
todavia lloramos la gran perdida del entrañable manuel fraga .... este por lo menos lo que hacia lo hacia bien ..
no como esos dos piltrafas socialistas que tantas alegrías nos han dado a la derecha española ....

por cierto no quería decir nada pero que le pasa al barça sin despachos? PUES QUE PIERDEN COMO NENAZAS ....