Igual que en una película de ciencia ficción, los alumnos de un instituto valenciano se manifiestan por una educación de calidad y pidiendo, también y de paso, algo más prosaico y concreto como calefacción en las aulas para no helarse de frío en los pupitres. Igual que en una de esas distopías orwellianas con muchos efectos especiales que suelen protagonizar actores mediocres y forzudos junto a actrices mediocres y tetudas, las fuerzas policiales emplean la violencia contra unos chavales que únicamente demandan estudiar en condiciones, algo con lo que, en un principio y hasta nueva orden o decreto ley, parecíamos estar todos de acuerdo. Porque pedir estar calentitos en clase durante el invierno no parece, a simple vista, una reivindicación con demasiada carga ideológica sino más bien algo de sentido común.
Cuando éramos unos cachorros, si la policía nos veía fuera del insti en horas de clase, llamaba a nuestros padres y después al director. En este mundo del revés, los chavales quieren estudiar y la policía les atiza por ello.
Aunque no es esta violencia injustificada lo verdaderamente horroroso aquí, al menos no lo es para los monos, pues todo quien haya acudido a alguna manifestación sabe que la violencia se palpa en el ambiente y, no seamos hipócritas, un acto ofensivo o meramente imprudente por parte de los manifestantes (o incluso por parte de un provocador infiltrado, no sería la primera vez) puede encender una traca que les acabe explotando a todos en la cara. El riesgo está ahí e incluso tiene su aquel. Pero el horror, el horror puro que subyace en todo esto, reside en los propios policías. En los rostros ocultos y temerosos de esos agentes antidisturbios. En los ojos vidriosos de esos agentes antidisturbios al blandir sus cachiporras contra la tierna carne adolescente. Porque el verdadero horror no consiste en personas sufriendo actos horribles sino en personas cometiendo actos horribles. Y es que los agredidos, conforme se desvanezcan los moratones y pasen los años, empezarán a recordar el incidente como algo de lo que sentirse orgullosos e incluso se convertirá, a su pesar, en un buen recuerdo. En algo que contar por ahí. En cambio los agresores (que aunque sean andisturbios siguen siendo también seres humanos obligados a cumplir con su trabajo) tendrán que llegar a casa y observar las caras de sus hijos, de sus sobrinos y más adelante de sus nietos, sus ojos despiertos y sus mejillas repletas de granos, caras muy similares a esas caras que han estado apaleando estos días por pedir algo que esos agentes de policía también querrían para sus propios hijos: educación. Y por muchos años que pasen, ese siempre será un recuerdo horroroso. Algo que nunca contarán por ahí.
[columna publicada en el diario Levante el 22/02/2012]
6 comentarios:
esto lo solucionará "spiju" dentro de unos meses regulando el derecho de huelga y el de manifestación, todas el 15 de agosto y a correr.
lo que nos sé es para qué quieren estudiar esos liberticidas, total, no van a tener trabajo tampoco...
además, esos libros que llevan seguro que están hechos de papel-2, que es un derivado de la goma-2, y quieren que valencia salte por los aires
¿En las comisarias han cortado la calefacción? ¿Les han dicho que se lleven de casa el talonario de las multas? Los cascos con visera que llevan en las manis ¿Son los de la derbi star camino a Yucas?
1) calefaccion .... cuando yo era pequeño mi madre me ponía pantalón corto incluso los días que te levantabas y veías el paellon del domingo que ella había dejado a remojo en el balcón , convertido en una pista de hielo para los playmobil......
2) libros y material escolar.... que se compren un ipad y ahí lo tienen todo.... 450 euros ( ipad 1, tampoco necesitan mas) y vale de boli, lápiz , libreta, libro, bloc de dibujo etc...
3)golpes y porrazos ... si cuando nosotros teníamos 15 años hubieran repartido un poco mas de estopa, como hacen ahora , a mas de uno se le hubieran quitado las ganas de irse a vivir a chueca y de hablar idiomas regionales y esas mamarrachadas....
4) solución de spiju .... gas mostaza a toda esa chusma....la belleza de la solución radica en su sencillez como diría mi gran amigo y compañero de vietnam Walter....
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