Hace tres días nos enfundamos el uniforme de domingueros y salimos a dar un garbeo. Y huelga decir que lo hicimos por voluntad propia, porque nosotros quisimos, sin que mediase amenaza ni ultimátum ni secuestro alguno, no vayan a creer, porque a los monos nos gusta mucho, mejor dicho, nos encanta, eso de pasear y contemplar los árboles y los bichos que se posan en los árboles y se cagan en los coches. Salimos a dar una vuelta, ya saben, una de esas vueltas que incluyen parada en gasolinera a comprar el diario, gafas de sol limpias, tapita y cerveza en la plaza del pueblo a visitar, comilona y suvenires, el pack completo, vamos, y ya de regreso al confort hogareño otro de los domingueros tuvo la brillante idea de visitar el aeropuerto de Castellón (tomémonos esto en serio, hay un aeropuerto y lo fuimos a visitar, ¿qué hay de raro?), ya que pillaba de paso, a lo que accedimos con gusto, pues los monos, la verdad, mucho protestar pero todavía no habíamos contemplado tan magna obra. Al aeropuerto no pudimos acceder pero en cambio sí pudimos disfrutar en todo su esplendor de la sobrecogedora estatua de la entrada y cierto es que con eso ya amortizamos el viaje (vayan a verlo, no se corten, lo han pagado ustedes y deberían estar orgullosos). Al entrar en casa, encendimos la tele (es lo primero que hacemos) y en un canal de tercera división echaban una película, bastante cutre, llamada Erin Brockovich, donde Julia Roberts emprendía una cruzada contra una compañía que le hacía cosas malas a la gente aunque, siendo sinceros, entre una pesadísima digestión y los escotes de la Roberts, no nos terminamos de enterar muy bien de qué iba todo aquello.
Lo que sí extrajimos de aquella monumental modorra es una conclusión: el espíritu Erin Brockovich escasea por aquí. No queremos decir con ello que escaseen mujeres altas de grandes bocas, no, sino denuncias frente a las irresponsabilidades, sobre todo las perpetradas con nuestro dinero. Nos referimos a denuncias por daños y prejuicios, ese concepto tan americano, y es que no sólo lo ilegal merece ser juzgado, también lo irresponsable debería serlo (aunque es la opinión de unos simples monos, quizá estemos equivocados). De hecho, en ocasiones como la que nos ocupa, es muchísimo más grave la irresponsabilidad del proyecto que cualquier ilegalidad cometida por el camino. Porque, supongamos que esa cosa que visitamos el domingo (que, insistimos, sobrecoge, signifique lo que signifique el verbo sobrecoger) hubiese sido hecha de acuerdo a la más estricta legalidad (hagan ustedes este ejercicio de imaginación), entonces, ¿ya está bien así? ¿Con ser legal deja de ser una fechoría? ¿Nadie se hará responsable de eso, jamás, mientras aquí al lado hay chavales de instituto que se traen los folios de casa porque no hay dinero para papel? ¿Tendremos eso ahí para siempre mientras hay niños (y esto sobrecoge más aún) que van al colegio con mantas para no pelarse de frío porque no hay dinero para calefacción? ¿Se les está dañando y perjudicando a esos niños? ¿Nadie admitirá al fin que, ejem, igual no era buena idea levantar ese monstruo de cemento en lugar de, tal vez, mejorar el acceso a ese otro aeropuerto que hay a 50km? ¿Ninguno de los (ir)responsables saldrá a pedir perdón? ¿Ni un poquito? ¿Un poquitín? ¿Aunque sea un mínimo gesto? ¿No? ¿En serio que no?
[columna publicada en el diario Levante el 18/01/2012]

4 comentarios:
A ver... si se ponen ustedes así... está bien... la culpa es nuestra... unos asesinos cósmicos y yo estábamos en el cosmos aburridos y se nos ocurrió lo del auropuerto vacío, para aterrizar con la nave espacial, si eso... Hay que ver qué fina tienen ustedes la piel en la tierra. Un día de estos bajamos y lo recogemos, venga.
pues llevénselo, anden, y pongan una discoteca al menos, que habrá más aviones
yo hace años también pilote una nave... que tiempos aquellos .... si bajas a la tierra acuerdate de pasar a saludar .... y hacemos un charly ... que no debe ser muy diferente que estar en el espacio....
es una infraestructura polifacética que aparte de ser un aeropuerto para naves espaciales es también una reserva natural de conejos silvestres.
Publicar un comentario en la entrada