miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA MUJER DEL FUTURO

Anoche, al bajar la basura los monos nos encontramos a una mujer que había viajado atrás en el tiempo, venía del año 9696 d.C., concretamente. La mujer, maquillada hasta las cejas, con los rulos puestos y vestida con chándal (es la moda del futuro), me preguntó por Europa, quería saber de qué iba todo esto. Tenía un periódico abierto por la sección de economía. Dijo: “resumídmelo, que tengo el fuego encendido en mi cocina del futuro”.

Empezamos: “Europa surge de las cenizas de la Cuna de la Civilización Occidental: la Antigua Grecia. Señores con barbas y togas y nombres graciosos acabados en -es, pioneros en matemáticas y filosofía. A continuación llegaron los romanos, más brutos y festivos, pero que esparcieron a base de lanza y espada todo el saber adquirido de los griegos por resto del continente. Y después, durante unos dos mil años, los pueblos europeos se turnaron civilizadamente en sus respectivos intentos de cargarse el mundo conocido. El citado Imperio Romano, el Imperio Español, que hizo severos estragos allá donde pisó, el Imperio Neerlandés, el Imperio Austrohúngaro, el Imperio Británico, hasta el Imperio Portugués tuvo su momento de gloria en la Era de los Descubrimientos. Y etcétera. Pero si hay dos pueblos que han abusado de sus quince minutos de fama son el francés y el alemán. Nuestros vecinos tuvieron posesiones coloniales ininterrumpidamente desde el siglo XVI y, por si fuera poco, quisieron tomar Europa más de una vez. De no ser por la incompetencia gala en el arte de la guerra (no en vano es la nación con más derrotas del planeta, hay chistes militares al respecto), quizá no hubiésemos pronunciado más la letra erre. Y de los germanos, qué decir, sólo hay que echarle un vistazo a la primera mitad del siglo XX para comprobar que son, parafraseando a Guardiola, los putos amos en este juego de decirle a los demás países lo que deben o no deben hacer.”

Entonces la mujer del futuro intervino: “Menuda paradoja, resulta que Europa se va por donde vino, por Grecia. Y en cierto modo tiene sentido, monos, aunque sea un sentido alegórico, pues si el país heleno es el cimiento sobre el que se construyó la idea europea, ¿qué le ocurre a un edificio si sus cimientos se pudren?”. Hay que considerar que la mujer del futuro no visualiza la historia de Europa desde nuestra perspectiva cortoplacista (sólo consideramos el último medio siglo más o menos), ella la visualiza como un todo, desde el 9696 d.C. le resulta tan lejano el año 300 a.C. como el 2011 d.C. Prosiguió la mujer: “Lo que ya no tiene tanto sentido, o yo no entiendo, es que este proceso de demolición aun esté dirigido, después de lo llovido, por un sonriente francesito y una triste alemanaza, que, por lo que veo, no están para ir dando lecciones de europeísmo por ahí”. La señora del futuro, con sus capacidades intelectuales del futuro y sus rulos del futuro, no entendía nada. “Los monos les debéis más, o si no más, les debéis cosas más importantes, a los griegos que a nadie. Abandonarlos por su delicada situación económica es una decisión que medirá vuestra grandeza moral. Os doy un consejo, pues esto ya ha sucedido y volverá a suceder: si se desprende de sus orígenes por motivos tan frívolos, esta es una Europa que no merece persistir”. Entonces a la mujer le sonó su móvil del futuro y se fue acalorada.


[columna publicada en el diario Levante el 28/09/2011]



2 comentarios:

Splas dijo...

la vi el otro dia en una fiesta de disfraces de personajes históricos, yo de Cleopatra, ella de Wally. Creo que en el 9696 nadie se acuerda de Cleopatra. Qué cosas...

Asesino Cosmico dijo...

Yo he estado en el 9696 y no es para tanto. Y a esta pájara la conozco. Lo que dice de Gracia es verdad, pero en el 9696 el chándal no se lleva, se lo pone ella porque es una friki, ero llevarse no se lleva.