jueves, 25 de noviembre de 2010

El Pasado

Últimamente a las cadenas generalistas españolas les está dando por emitir series con ambientación histórica. Debe de ser un reflejo televisivo del descorazonador éxito que disfruta la novela histórica. Y los días en los que o bien no hay fútbol o bien no nos hemos descargado el último capítulo de nuestra serie favorita (recomendación: Sons of Anarchy, brutal revisión del Hamlet shakesperiano protagonizada por motoristas forajidos), esas noches átonas los monos zapeamos en busca de nuestra identidad, de nuestro pasado. Del pasado de nuestro país, queremos decir. Entonces vemos que La1 emite Aguila Roja, una mezcla entre Los tres mosqueteros de Dumas y cualquier serie B de ninjas ambientada en algo así como la España de Alatriste, con intrigas palaciegas y todos esos rollos de época. Las interpretaciones y las tramas son estremecedoras en el peor sentido de la palabra. Después tenemos la que es la joya de la corona televisiva en estos momentos, Tierra de Lobos, de la inefable Telecinco. Es básicamente una del oeste ambientada en España y aliñada con ciertos toques de Curro Jiménez y actitud gavilanesca. Como Sin Tetas no hay Paraíso pero con pistoleros, bandoleros y sombreros de ala. No sabemos cuándo ni en qué parte de España sucede ese Oeste, si en el Oeste geográfico, en Extremadura o Portugal, o es que había una especie de Oeste que no era una zona sino un estado de ánimo y entonces podía emplazarse en cualquier sitio y a cualquier hora. Y finalmente está Hispania, de Antena3, un péplum en el que retrocedemos a la dominación romana de gran parte de la península ibérica. Una de romanos de toda la vida, vamos. Quizá sea la más coherente y seria de las tres, aunque no dudamos de que tal y como irá avanzando, y si quiere mantenerse en la parrilla, esos romanos deberán elevar su tono macarrónico y ellas mostrar un poco más de escote.

Viene a cuento este despropósito porque nos sirve para damos cuenta de que La Guerra Civil, ese Ente Abstracto y Todopoderoso Cuyos Tentáculos Todo lo Abarcan, además de ejercer como eje de coordenadas, como juez y como imán de cualquier recuerdo histórico, además de haber reseteado el calendario de este país, parece que, de tanto aludirla y recordarla, esa Guerra ha llegado a borrar o al menos a difuminar la memoria anterior a Ella. Y es por eso que, para fabular con la memoria propia, se tiene que echar mano de las memorias ajenas, ya sean los mosqueteros franceses, el oeste norteamericano o el universal imperio romano. Se ha perdido el contacto con nuestro genuino pasado y alguien debería hacer algo al respecto. ¿Para cuando un Doctor Mateo trabajando para la Sagrada Inquisición o un Cuéntame con la familia Alcántara en plena dominación árabe o un Física y Química localizado en las carabelas de Colón camino de aniquilar (y lo que no es aniquilar, dependerá de la audiencia) a esos indígenas tan apuestos?

¿Y Castellón? Eso sí lo sabemos: Castellón ha sido siempre así, desde hace siglos. Exactamente igual. Increíble pero cierto. Se ha ido removiendo el agua pero los dueños del estanque no han variado.


[columna publicada en el diario Levante el 24/11/2010]

jueves, 18 de noviembre de 2010

Los Treinta y Tres

¿Recuerdan a los mineros chilenos? ¿A aquellos treinta y tres tipos que se quedaron encerrados en la mina de San José durante un porrón de días? Suponemos que a estas alturas ya estarán ultimando con un abogado norteamericano la cesión de los derechos de su calvario para una hollywodiada titulada Los Treinta y Tres. O Los Treinta y 3D, si fuese en tres dimensiones. Aunque visto que hicieron un pacto de silencio allí abajo y a los dos días uno de ellos ya se lo había pasado por el forro y lucía una camiseta del Real Madrid en el plató de Antena 3 con Cantizano, esas negociaciones van a estar bien trufadas de puñaladas con letra pequeña y de clausulas traperas. En realidad fueron un par de ellos, el fanático del Real Madrid y otro al que le hicieron pedirle mano a su novia en riguroso directo a cambio de ridiculizarle un buen rato y regalarle a ella el vestido. Así es como nos las gastamos por aquí, amigos chilenos. Por todo esto, a los monos nos gustaban más los mineros al principio, cuando eran (y estaban) más underground. Después, tras salir a la superficie, se convirtieron en, por así decirlo, un producto demasiado mainstream, y eso ya no nos iba porque aquí siempre tratamos de ir a la última y de ser los más cool del fondo marino. Notar aquí que esta reflexión no es propia sino que nos la hicieron llegar vía facebook pero estamos de acuerdo y nos la apropiamos. Decíamos que molaban más cuando pertenecían a la escena subterránea pero también por otra circunstancia con la que se ganaron nuestros pequeños y crustáceos corazones. Un hecho que pasó a muchos desapercibido pero que es claramente significativo. Y es que, a los pocos días de quedar atrapados y nada más retomar la comunicación con el exterior, una de sus primeras peticiones (recordamos: les podían mandar víveres por un conducto estrecho por el que no cabían personas) fue que les hiciesen llegar tabaco y alcohol. No pidieron latas, cereales y leche en polvo, no. Marlboro y Jack Daniels para pasarlo bien en el abismo pero los correspondientes psicólogos denegaron la petición y después los mineros se indignaron a mares. Puede que el humo no sea muy aconsejable en un lugar cerrado con poco oxígeno y tal vez las resacas no ayuden a fomentar el compañerismo, pero es esta una petición tan valiente y humana que nos emociona. Quizá ellos la consideraban su último deseo como condenados. Hay que tenerlos cuadrados, sí, pero traten de ponerse en su piel por un momento y no digan que no les conmueve que esos hombres quisiesen pegarse la Última Farra por si no salían nunca de allí, que quisiesen morir con las botas puestas, el chupito en la mano y el cigarro en la boca.

Afortunadamente todo se solucionó con extraordinaria eficiencia y la negativa de los psicólogos resultó acertada, además de quedarse en mera anécdota. Después ya conocen el resto de la historia, los fichó una multinacional y se volvieron más comerciales. Pero en su disculpa argüiremos que le pasa a todas las bandas.


[columna publicada en el diario Levante el 17/11/2010]

martes, 16 de noviembre de 2010

Una ciudad llamada Perdición

David Refoyo habla de los monos en su blog. David ha escrito un libro que se llama "25cm" y el libro hace honor a su sugerente título.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Defender la tontuna

Este miércoles los monos pretendemos llevar a cabo la difícil tarea de defender lo indefendible. Nos encomendamos una misión aparentemente irrealizable sobre la que no albergamos duda alguna de que saldremos trasquilados. Corrientes en el fondo marino. Hoy, queridos lectores, exculparemos a dos reconocidos escritores. Dos escritores, en honor a la verdad y cada uno a su manera, absolutamente tontunos e insoportables. Pero creemos que su condición de insoportables tampoco debe ser motivo que justifique por sí sólo el linchamiento público sufrido por parte de los ángeles biempensantes.

Recientemente Sánchez Dragó y Pérez Reverte se han descolgado con un par de censurables groserías tabernarias. La de Dragó tirando a viejoverdusca y la de Reverte decididamente abusona. Hasta ahí todo correcto. Pero seamos serios, aparte de que a ambos les haya venido publicitariamente de perlas, nadie se traga eso que fabula Dragó sobre él y dos animadoras japonesas con sabor a golosina: no es más que un refrito de tópicos y fantasías soft eróticas masculinas pasado por el túrmix de una charla entre dos vejetes a ver quien chanaba más. La única diferencia entre Dragó y ese colega vuestro, sí, todos tenemos uno, ese que siempre suelta trolas que nadie se cree, es que el primero lo ha puesto por escrito. Escrito en un libro, esos extraños artefactos que, estaremos todos de acuerdo en esto, para nada garantizan la veracidad de las letras que llevan impresas. Hay que ser papanatas u oportunista para, además de censurar o reírse de este hombre, cosa lógica, sana y esperable, pretender que lo juzguen por escribir (ojo: escribir) algo así.

Pero si lo de Dragó es de traca, el de Reverte es uno de esos casos que te erizan la piel de vergüenza ajena. Ahora resulta que está mal decirle perfecto mierda a un exministro. A un exministro del que todos nos hemos reído alguna vez, confesémoslo, sin entrar a valorar si mierda es a un político un insulto o un epíteto. Estaremos o no de acuerdo en su aplicabilidad al exministro Moratinos pero, con todo lo que está lloviendo, ¿no nos queda a los ciudadanos, al menos, el simple derecho a insultarlos? ¿Ni siquiera esa pataleta? ¿No iba eso en el cargo junto con el sueldazo vitalicio, la inmunidad parlamentaria y los chanchullos a la carta? Si no es así entonces vale, los mierdas somos nosotros.

En este país asistimos a una curiosa y confusa inversión actitudinal en base a la cual emerge una derecha neocon con melena pantene que propugna la dolce vita, apologiza el café, copa, puro y chica de a duro y básicamente se caga en todo lo que se menea cual muchachada calimotxera. Pero es que mientras tanto, en el otro lado del ring, una otrora valiente y hoy lánguida izquierda se ruboriza ante cualquier exabrupto, mantiene sus apolillados complejos y ambiciona algo así como regular nuestras infinitas libertades, objetivo que, además de cursi, es evidentemente contradictorio. En unos años tendremos una derecha punk y una izquierda de curas. Nos pille confesados.


[columna publicada en el diario Levante el 10/11/2010]

jueves, 4 de noviembre de 2010

Canal-L

Ernesto Escobar cuelga en Canal-L el video de la presentación de FMM en La Central del Raval. Con Robert-Juan Cantavella, Jaime Rodriguez Z. y el propio autor.

El Rey (la ranchera)

Los monos pasamos el domingo enganchados a la pequeña pantalla revisitando esa obra maestra del séptimo arte llamada Felipe y Letizia. Pero no es momento ni lugar éste para loar ni su excelsa fotografía ni sus estremecedoras interpretaciones ni el hiperrealismo de un guión magistral. No vamos a hablar de todo eso porque se da por sentado. Vamos a señalar una anécdota, un hecho que en un principio podría parecer insignificante y que sin duda no lo es. Resulta que, en un momento dado, en una secreta reunión oficiosa entre Sofia y Letizia (parece que la afrancesada Reina quería tomarle el pulso a la entonces periodista para poder ejercer de bisagra con el Rey y así posibilitar la boda del Príncipe y salvar la monarquía parlamentaria y de paso introducir a la Institución en el siglo XXI), en esa citada charla a la hora del té surge el tema de los gustos musicales y resulta que a la princesa le gustan los conciertos (así, en general), a la reina la opera y al rey le gustan las rancheras. En serio. Y claro, qué ranchera les viene a ustedes a la cabeza, qué ranchera de entre todas las rancheras le podría gustar a El Rey sino esa que dice con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la leeey… Se trata de ficción, somos conscientes, pero aún así creemos que en base a alguna fuente o con algún propósito se habrá sacado Joaquín Oristrell y su inspirado equipo de guionistas tal conejo de la chistera. Y es que si, por más lejana y remota que sea la conexión entre ese hecho y la realidad, por más de soslayo que le toque a Juan Carlos (llamémosle JC porque cuando hay rancheras de por medio no hay protocolo que valga) su desatada pasión rancheril, por más grima que le den a JC los mejicanos bajitos con guitarrones… si eso es cierto, si en algún efímero momento fue así o si bajo alguna espirituosa circunstancia el Rey de España se ha encerrado en su despacho Real y ha enroscado a tope el volumen del gran Vicente Fernández para gritar a pecho descubierto aquello de no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el reeey... si eso ha tenido visos reales de ocurrir, entonces todos los monos marinos seríamos rematadamente dichosos.
Párense a meditarlo un instante, qué imagen, qué estampa digna de un Goya o un Velazquez ese retrato real con sombrero de charro, poncho y bigote, qué porte, qué gracia y qué forma de otorgarle sentido a la vida y al régimen. Qué manera de sembrar la bienaventuranza, qué perfecta y sublime simbiosis entre vida y arte y socialdemocracia juancarlista. Y por eso queremos saber si es verdad, tenemos derecho a conocer las preferencias musicales de JC y a ser consecuentemente felices. Porque, supónganlo por un momento, si la ficticia reina le hubiese dicho a su ficticia nuera en aquella ficticia merienda la verdad sobre los gustos reales, si fuese así, ¿No lo justificaría esa imagen Absolutamente Todo?

[columna publicada en el diario Levante el 03/11/2010]